SALUD FINANCIERA

¿Cuáles son los retos financieros más comunes entre las mujeres y cómo superarlos?

¿Cuáles son los retos financieros más comunes entre las mujeres y cómo superarlos?

No planear, postergar el ahorro o no prepararte para los imprevistos son decisiones que pueden afectar tu estabilidad financiera a largo plazo. Identificarlas a tiempo puede ayudarte a fortalecer tu autonomía, proteger lo que has construido y avanzar hacia tus metas.

Nuestra relación con el dinero se construye a partir de las decisiones que tomamos todos los días: cuánto gastamos, cuánto decidimos ahorrar, qué tanto conocemos nuestras finanzas y cómo nos preparamos para situaciones inesperadas. Entender estos hábitos es un primer paso para tomar decisiones más conscientes sobre nuestro dinero.

En México todavía existen diferencias entre mujeres y hombres en el acceso a productos financieros. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, el 73% de las mujeres en México reportó contar con algún producto financiero formal, en cambio para los hombres es 81%.

Aunque no todas las mujeres enfrentan las mismas circunstancias, estos datos muestran la importancia de seguir fortaleciendo herramientas como el ahorro, la planeación, la protección y la educación financiera para favorecer una mayor autonomía.

Muchas decisiones financieras pueden mejorar con pequeños cambios que, sostenidos en el tiempo, pueden hacer una diferencia. Un buen punto de partida es conocer cómo utilizas tu dinero.

¿Por qué no llevar un presupuesto puede convertirse en un problema financiero?

Si no sabes cuánto dinero recibes, cuánto gastas y en qué lo utilizas, puede ser más difícil ahorrar, anticiparte a gastos importantes e identificar oportunidades para mejorar tus finanzas. Además, al hacer un presupuesto puedes descubrir cuánto dinero se va en pequeños gastos que parecen insignificantes y que podrías destinar al ahorro o, incluso, a un instrumento que genere rendimientos.

Un presupuesto puede ser tan detallado como quieras, pero no tiene que ser complicado. Puedes comenzar separando tres conceptos básicos: ingresos, gastos fijos o indispensables y gastos variables. A partir de ahí, puedes establecer cuánto destinarás al ahorro y a tus diferentes objetivos.

La Condusef recomienda elaborar un presupuesto mensual para tener un mejor control de las finanzas e incorporar un plan de ahorro como parte de una estrategia de educación financiera.

Más que dejar de gastar, se trata de entender el impacto que tienen tus decisiones sobre tu situación actual y tus planes a futuro.

Una buena práctica es revisar tus finanzas periódicamente y hacerte algunas preguntas como: ¿estoy gastando más de lo que gano?, ¿podría reducir algún gasto?, ¿estoy avanzando hacia mis metas?, ¿cuento con recursos disponibles ante una emergencia?

La educación financiera también es una herramienta importante para tomar decisiones con mayor autonomía. Como explica la Condusef, fortalecer los conocimientos económico-financieros puede ayudar a las mujeres a tomar mejores decisiones y utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles.

¿Por qué postergar el ahorro puede afectar tus metas a largo plazo?

Mientras más tardes en comenzar, tendrás menos tiempo para reunir los recursos que necesites para alcanzar tus objetivos.

Esperar a “ganar más” para empezar a ahorrar es una decisión fácil de posponer. Sin embargo, desarrollar el hábito puede ser más importante que comenzar con una cantidad elevada.

Los datos de la ENIF 2024 muestran que 58.6% de las mujeres tenía una cuenta de ahorro formal, mientras que entre los hombres la proporción era de 68% .

En lugar de dejar el ahorro para el final del mes, puedes considerarlo desde el inicio dentro de tu presupuesto y destinar una cantidad acorde con tus posibilidades.

Además, pensar en el largo plazo también implica prepararte para objetivos como el retiro. De acuerdo con la ENIF 2024, el 45 % de la población adulta menor de 60 años contaba con una cuenta de ahorro para el retiro.

Ahorrar no depende únicamente de cuánto puedes destinar hoy, sino de comenzar a construir un hábito que acompañe tus metas.

¿Qué riesgo existe al no prepararte financieramente para los imprevistos?

Los gastos inesperados también pueden modificar tus planes financieros. Si no cuentas con recursos para enfrentarlos, puede ser necesario recurrir al crédito, utilizar ahorros destinados a otras metas o ajustar tu presupuesto.

Una enfermedad, un accidente, una incapacidad o un fallecimiento son situaciones que pueden tener un impacto económico en una persona o familia. Prepararte financieramente puede ayudarte a reducir sus efectos sobre otros objetivos.

Un imprevisto también puede impactar tus finanzas; prepararte puede ayudarte a proteger tus planes.

Además de contar con un fondo para emergencias, existen herramientas que pueden complementar una estrategia de protección financiera.

Por ejemplo, Vida Mujer® de Seguros Monterrey New York Life, es un seguro de vida individual con perspectiva de género que combina protección con un componente de ahorro a largo plazo y contempla coberturas relacionadas con enfermedades que son propias de las mujeres.

La intención no es sustituir un fondo de emergencia o una adecuada administración del dinero, sino sumar herramientas de protección de acuerdo con tus necesidades, objetivos y etapa de vida.

¿Cómo puedes evitar estos errores y mejorar tu salud financiera?

El primer paso es conocer tu situación actual. A partir de ahí, puedes definir objetivos concretos y construir una estrategia que combine control de gastos, ahorro, prevención y protección.

No necesitas transformar todas tus finanzas de un día para otro. Puedes comenzar revisando cuánto recibes y cuánto gastas; después, establecer una cantidad periódica para ahorrar, analizar tus deudas e identificar qué riesgos financieros todavía no tienes contemplados.

También es importante revisar tu estrategia conforme cambian tus circunstancias de vida. Tus prioridades financieras pueden evolucionar con el tiempo y las decisiones que funcionan hoy quizá necesiten ajustarse más adelante.

Conocer tus finanzas, participar activamente en las decisiones sobre tu dinero y prepararte para distintos escenarios también son formas de fortalecer tu autonomía financiera y proteger las metas que quieres alcanzar.

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