Después de unas vacaciones pueden aparecer resfriados, molestias estomacales o agotamiento debido a cambios en la rutina, hábitos y niveles de estrés. Conocer sus causas ayuda a prevenirlos y tener un regreso más saludable.
Las vacaciones representan una oportunidad para desconectarnos de la rutina, descansar, convivir con la familia y disfrutar nuevas experiencias, ya sea en casa o durante un viaje. Sin embargo, al regresar a la rutina, muchas personas experimentan resfriados, problemas gastrointestinales, fatiga, dolor de cabeza o sensación de agotamiento. Aunque suele pensarse que el descanso debería fortalecer el organismo, la realidad es que diversos factores físicos y emocionales pueden influir en la aparición de estos malestares.
Una de las principales causas de estas molestias es el estrés. Durante las semanas previas a un viaje, es común acumular pendientes laborales, organizar el equipaje, planear traslados y resolver tareas antes de salir, lo que puede generar tensión y afectar nuestro bienestar. Luego, el regreso también implica adaptarse nuevamente a las responsabilidades cotidianas. Esta combinación puede generar una respuesta de estrés que afecta el funcionamiento del sistema inmunológico y aumenta la susceptibilidad a enfermedades.
“Los cambios de rutina antes y después de un viaje pueden generar estrés y afectar nuestras defensas, haciéndonos más vulnerables a enfermedades.”
Además del estrés, las vacaciones suelen modificar hábitos que el cuerpo tiene bien establecidos. Por ejemplo, los horarios de sueño, la alimentación, la actividad física. Cuando estos cambios son muy bruscos, el organismo necesita un periodo de adaptación que puede manifestarse mediante cansancio o molestias generales.
El estrés y su impacto en la salud física
Aunque muchas personas creen que el estrés es algo únicamente que afecta la salud emocional, sus efectos también pueden verse reflejados en el cuerpo.
La Secretaría de Salud señala que el estrés y la ansiedad favorecen la aparición o el empeoramiento de trastornos digestivos, como el síndrome de intestino irritable, debido a la estrecha relación entre el sistema nervioso y el aparato digestivo. Además, el estrés puede alterar el sueño, incrementar la sensación de fatiga y disminuir las defensas del organismo
Por esta razón, no es extraño que una persona presente síntomas de enfermedad justo cuando termina su periodo vacacional. En muchos casos, el cuerpo comienza a resentir el esfuerzo acumulado únicamente cuando disminuye el ritmo de actividad.
Los cambios de rutina y sus efectos
Durante un viaje es normal dormir menos horas o hacerlo en horarios diferentes, consumir alimentos distintos a los habituales, beber menos agua, permanecer muchas horas sentado durante los traslados o exponerse a climas diferentes.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que los cambios en los horarios de sueño, la falta de hidratación, el exceso de actividades físicas, los cambios en la alimentación y el estrés pueden favorecer la aparición de fatiga, irritabilidad, trastornos gastrointestinales y otros malestares físicos durante o después de las vacaciones.
Asimismo, la Secretaría de Salud señala que durante las temporadas de calor aumentan las enfermedades gastrointestinales que, durante las temporadas de calor aumentan porque las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias, virus y parásitos en alimentos y agua cuando no se conservan adecuadamente.
¿Cómo cuidar tu salud, antes, durante y después de las vacaciones?
Adoptar medidas preventivas puede ser de gran ayuda para disfrutar las vacaciones y regresar con buena salud a la rutina diaria.
Antes de las vacaciones:
- Intenta terminar con anticipación tus pendientes para reducir el estrés de última hora.
- Procura dormir entre siete y ocho horas durante los días previos al viaje.
- Si padeces alguna enfermedad crónica, verifica que cuentas con medicamentos suficientes.
Durante las vacaciones:
- Mantente hidratado adecuadamente.
- Consume alimentos preparados en establecimientos con buenas condiciones de higiene.
- Lava tus manos con frecuencia.
- Procura mantener tus horarios de sueño lo más estables posibles.
- Evita los excesos de alcohol y alimentos ultraprocesados.
- Si realizas viajes largos, levántate y camina periódicamente cuando sea posible.
Al regresar a la rutina:
- Retoma gradualmente tus horarios habituales.
- Prioriza dormir entre siete y ocho horas.
- Reincorpora la actividad física de forma progresiva.
- Consume frutas, verduras y suficiente agua para favorecer la recuperación del organismo.
- Si presentas fiebre persistente, diarrea intensa o síntomas que no mejoran después de algunos días, consulta a un profesional de la salud.
“Una alimentación equilibrada, buena hidratación y mantener hábitos saludables durante las vacaciones ayudan a prevenir problemas físicos y emocionales.”
También es importante entender que disfrutar del descanso no significa descuidar la salud. Los cambios de rutina, el estrés acumulado y la exposición a nuevos ambientes pueden favorecer la aparición de algunos malestares al volver a casa, pero la mayoría son prevenibles mediante hábitos sencillos.
Planificar el viaje con anticipación, mantener una alimentación equilibrada, respetar los periodos de descanso, mantenerse hidratado y gestionar el estrés son acciones que ayudan a proteger el bienestar antes, durante y después de las vacaciones. Al final, regresar con buena salud también forma parte de un viaje exitoso.
Publicado el 13 de julio de 2026 por Seguros Monterrey New York Life.
Fuentes: