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¿Cómo influye el uso del celular en nuestra salud y bienestar?

como influye el celular en tu salud

Hoy el celular forma parte de casi todos los aspectos de nuestra vida, pero usarlo de manera constante puede influir en nuestro descanso, concentración, postura, actividad física y relaciones. Identificar estas señales y hacer pequeños ajustes puede ayudarnos a construir una relación más saludable con la tecnología.

El celular dejó de ser hace tiempo un dispositivo que usamos únicamente para comunicarnos. Hoy lo utilizamos para trabajar, estudiar, informarnos, entretenernos, hacer compras y mantenernos cerca de otras personas.

En México, su presencia es cada vez mayor. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH 2025) del INEGI, el 84.6 % de las personas de 6 años y más utilizó un teléfono celular durante ese año.

La presencia de estos dispositivos en nuestra vida cotidiana significa que pasamos una parte importante del día frente a una pantalla, muchas veces sin darnos cuenta de cuánto se ha integrado a nuestros hábitos. Revisarlo al despertar, durante una pausa, mientras comemos o antes de dormir puede parecer inofensivo cuando ocurre de manera aislada, pero la suma de estos momentos puede empezar a influir en cómo descansamos, nos concentramos, nos movemos e incluso en cómo llevamos nuestras relaciones con los demás.

Por eso, más que preguntarnos si debemos dejar de usar el celular, vale la pena preguntarnos si la manera en que lo usamos está contribuyendo o restando a nuestro bienestar.

“La tecnología puede ser parte de una vida saludable cuando aprendemos a ponerla en equilibrio.”

Cuando el cuerpo empieza a alertarnos

Pasar mucho tiempo mirando hacia abajo puede favorecer posturas incómodas y generar tensión en cuello, hombros y espalda. La Secretaría de Salud advierte que algunas molestias en brazos, muñecas, manos y dedos están asociadas con el uso frecuente y repetitivo del celular.

Algunas señales que conviene observar son dolor o rigidez en el cuello, hombros cargados, molestias en la espalda, hormigueo en las manos o cansancio después de pasar mucho tiempo con el teléfono.

Los ojos también pueden resentirse. La exposición prolongada a pantallas puede provocar fatiga visual digital, cuyos síntomas pueden incluir cansancio ocular, sequedad o molestias visuales.

Una recomendación utilizada para reducir estas molestias es la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos algo situado aproximadamente a 20 pies (6 metros).

Cuando el celular llega hasta la hora de dormir

Revisar redes sociales, mensajes o vídeos justo antes de dormir puede mantenernos mentalmente activos y retrasar el momento de desconectarnos.

Además, el uso de pantallas durante la noche puede influir en procesos relacionados con el sueño. La Secretaría de Salud señala que investigaciones experimentales han encontrado efectos del uso nocturno de smartphones sobre la somnolencia y algunos indicadores relacionados con el ritmo circadiano.

Una alternativa sencilla es establecer un pequeño espacio sin celular antes de dormir: no tiene que ser una hora perfecta ni una regla rígida; basta con empezar a crear una transición entre el día y el descanso.

La concentración, las relaciones y el movimiento también se ven afectados.

Las notificaciones constantes pueden interrumpir nuestra atención. Además, saltar continuamente entre una conversación, una aplicación y una tarea hace más difícil mantener el foco en una sola actividad.

Algo similar puede suceder con nuestras relaciones. Estar físicamente presentes, pero pendientes de la pantalla, puede restar atención a una conversación, una comida o un momento compartido con otras personas.

“Si el celular influye en cómo te sientes, es momento de revisar tus hábitos digitales. ”

También es importante el movimiento. Cuando el tiempo frente al celular sustituye momentos que podríamos dedicar a caminar, estirarnos o realizar alguna actividad física, nuestra rutina puede volverse más sedentaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que pasar demasiado tiempo en conductas sedentarias se asocia con diversos riesgos para la salud y recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana.

Pequeños cambios para una relación más saludable

No se trata de dejar el celular por completo, sino de recuperar la capacidad de decidir cuándo, cómo y para qué utilizarlo. Algunas acciones sencillas que pueden ayudarte a encontrar un mejor equilibrio:

  • Hacer pausas de uso durante periodos prolongados.
  • Elevar el celular para evitar mantener el cuello constantemente inclinado.
  • Alternar la mano o utilizar ambas cuando sea posible.
  • Evitar revisar el teléfono durante las comidas o conversaciones importantes.
  • Crear momentos del día sin notificaciones.
  • Poner el teléfono en “No Molestar” durante los momentos de descanso.
  • Establecer un periodo sin celular antes de dormir.
  • Incorporar caminatas, estiramientos o actividad física a la rutina.

El bienestar digital no consiste en desconectarnos por completo, sino en hacer que la tecnología se adapte a nuestra vida y no que nuestra vida tenga que adaptarse constantemente a ella.

Escuchar las señales del cuerpo, proteger nuestros momentos de descanso y recuperar espacios de atención también son formas de cuidarnos.

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