La enfermedad isquémica del corazón ocurre cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre y oxígeno. Conocer sus factores de riesgo y reconocer las señales puede ayudarte a cuidar tu salud cardiovascular y actuar oportunamente.
El corazón no es un órgano que deba revisarse únicamente cuando aparece una molestia o un síntoma inesperado. Cuidar nuestra salud cardiovascular debe ser una prioridad, especialmente en México, donde las enfermedades del corazón representan un importante reto de salud pública.
De acuerdo con el INEGI, durante 2024 se registraron 192,518 defunciones por enfermedades del corazón; el 74.2% correspondió a enfermedades isquémicas.
Conocer en qué consiste esta enfermedad, cuáles son sus factores de riesgo y qué señales pueden indicar una emergencia permite tomar decisiones informadas y prestar atención a nuestra salud cardiovascular.
“Cuidar tu corazón empieza antes de los síntomas, con prevención y atención a los factores de riesgo”
¿Qué es la enfermedad isquémica del corazón?
La enfermedad isquémica del corazón ocurre cuando el aporte de sangre y oxígeno al músculo cardíaco es insuficiente para cubrir sus necesidades. Con frecuencia está relacionada con la enfermedad de las arterias coronarias y puede manifestarse como angina, enfermedad coronaria crónica o eventos agudos, como un infarto.
Una de las causas más frecuentes es la aterosclerosis, que ocurre cuando se acumulan placas en las arterias coronarias y se reduce el flujo sanguíneo hacia el corazón.
Tener uno o varios factores de riesgo no significa que la enfermedad vaya a desarrollarse de manera inevitable, pero sí puede aumentar la probabilidad de presentar una enfermedad cardiovascular.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Hipertensión arterial.
- Diabetes mellitus.
- Colesterol elevado y otras alteraciones de los lípidos.
- Tabaquismo.
- Obesidad y sedentarismo.
- Síndrome metabólico y antecedentes familiares relevantes.
El control de varios de estos factores mediante cambios en el estilo de vida y atención médica puede ayudar a reducir el riesgo cardiovascular, según el IMSS.
¿Cómo reconocer las señales de una enfermedad isquémica?
Uno de los aspectos más importantes es identificar cuándo una molestia requiere atención. La enfermedad coronaria puede manifestarse con dolor, presión, pesadez u opresión en el pecho, especialmente durante el esfuerzo. Sin embargo, los síntomas pueden variar de una persona a otra.
Entre las señales que deben tomarse en cuenta están:
- Dolor o molestia en el pecho.
- Falta de aire.
- Dolor o molestia en el brazo u hombro.
- Dolor en mandíbula, cuello o espalda.
- Mareo, náusea o vómito.
- Sudoración.
Cuando el flujo sanguíneo al corazón disminuye de forma súbita, puede presentarse un síndrome coronario agudo. Reconocer sus señales y actuar rápidamente es fundamental. Ante síntomas nuevos, intensos o diferentes a los habituales, es importante buscar atención médica de inmediato.
“La salud cardiovascular se construye todos los días con hábitos saludables y atención oportuna.”
¿Se puede controlar la enfermedad isquémica?
La enfermedad coronaria suele requerir seguimiento a largo plazo. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas, reducir el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares y favorecer una mejor calidad de vida.
El manejo depende de cada persona y puede incluir tratamiento farmacológico, seguimiento médico, rehabilitación cardiaca, estudios adicionales y, en determinados casos, procedimientos de revascularización. Por eso, seguir las indicaciones médicas y mantener un seguimiento adecuado son parte importante del tratamiento.
¿Cómo cuidar la salud cardiovascular?
El cuidado cardiovascular también implica prestar atención a los factores de riesgo y mantener hábitos que contribuyan a la salud del corazón.
De acuerdo con el IMSS, algunas recomendaciones incluyen:
- Mantener actividad física apropiada para cada persona.
- Llevar una alimentación saludable.
- Evitar el tabaquismo.
- Controlar presión arterial, colesterol y diabetes.
- Seguir los tratamientos y acudir a las consultas indicadas por el médico.
Cuidar el corazón empieza antes de que aparezcan las señales de alarma. Conocer nuestros factores de riesgo, mantener hábitos saludables y realizar revisiones médicas periódicas puede ayudarnos a identificar cambios y tomar acciones informadas sobre nuestra salud cardiovascular.
La prevención no elimina todos los riesgos, pero puede ayudarnos a actuar oportunamente y darle al corazón la atención que necesita.