VIVIR CON BIENESTAR

¿Cómo cuidar tu salud cerebral para reducir el estrés y prevenir el burnout?

protegete del burnout con seguros monterrey

Cuidar tu salud cerebral fortalece tu bienestar integral. Hábitos como dormir bien, hacer pausas, mantenerte activo, alimentarte mejor y gestionar el estrés favorecen el equilibrio emocional y pueden ayudar a prevenir el burnout.

Cuando pensamos en cuidar nuestra salud, solemos enfocarnos en la alimentación y el ejercicio, pero pocas veces prestamos la misma atención a la salud cerebral. Sin embargo, nuestro cerebro influye en la forma en que pensamos, reaccionamos ante el estrés, tomamos decisiones y mantenemos nuestro equilibrio emocional.

Hoy en día, cuidar nuestra salud implica enfrentar uno de los mayores desafíos de la vida cotidiana: el estrés. La Organización Mundial de la Salud define el estrés como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil que afecta al cerebro y al cuerpo. De hecho, cuando se vuelve excesivo o crónico, puede tener consecuencias físicas y psicológicas importantes. El burnout, por ejemplo, es un fenómeno relacionado específicamente con el trabajo y asociado al estrés laboral crónico que no se ha gestionado adecuadamente.

Para entender mejor cómo cuidar la salud cerebral, fortalecer el bienestar emocional y reducir el riesgo de burnout, conversamos con Brenda Eugenia Castro Martínez, Coordinadora de Bienestar Organizacional de Seguros Monterrey New York Life, quien comparte recomendaciones prácticas para incorporar en el día a día.

¿Qué hábitos cotidianos tienen un impacto positivo en nuestro bienestar mental y emocional?

“Detectar el burnout a tiempo es clave para proteger la salud del cerebro y recuperar el equilibrio emocional.”

“Dormir bien es fundamental. A eso se suma mantener actividad física, llevar una alimentación balanceada y dedicar tiempo a las personas que queremos o a algún pasatiempo que disfrutemos. Estos son hábitos que ayudan a reducir el estrés y favorecen un mejor estado de ánimo. Yo los considero la "canasta básica" del bienestar.”

¿Por qué cuidar la salud cerebral es tan importante como cuidar la salud física?

“Porque ambas van completamente de la mano. El cerebro regula nuestras emociones, pensamientos y la manera en la que reaccionamos ante los retos diarios. No podemos separar la salud física de la salud mental; una influye directamente en la otra y ambas son necesarias para mantener un bienestar integral.”

¿Cómo influyen el descanso, la actividad física y la alimentación en nuestro bienestar?

“Todo está conectado. Es como una silla: si le falta una pata, pierde estabilidad. Cuando descansamos bien, hacemos ejercicio y mantenemos hábitos saludables de alimentación, tenemos más energía, pensamos con mayor claridad y manejamos mejor nuestras emociones. Además, contar con relaciones positivas también fortalece nuestro bienestar.”

El estrés forma parte de la vida diaria. ¿Cómo saber cuándo deja de ser algo normal?

“El estrés no siempre es negativo. Incluso puede motivarnos a enfrentar nuevos retos. El problema aparece cuando deja de ser algo temporal y comienza a afectar nuestro sueño, nuestro estado de ánimo, la concentración o dejamos de disfrutar las actividades que antes nos gustaban. Ahí ya es una señal de alerta y es importante buscar apoyo.”

Dato relevante: El IMSS calcula que más del 75 % de los mexicanos padece de estrés laboral por encima de países como China o Estados Unidos. Por eso es importante estar atentos a las señales de alerta.

¿Cuáles son las señales que indican que debemos hacer una pausa?

“Sentirte cansado todo el tiempo, incluso después de dormir; tener problemas para concentrarte; irritabilidad, ansiedad, insomnio o perder el interés por actividades que antes disfrutabas. Incluso dejar de disfrutar un fin de semana o unas vacaciones puede ser una señal de que tu cuerpo y tu mente necesitan detenerse.”

¿Cuándo el estrés se convierte en burnout?

“Cuando el estrés se vuelve constante y está relacionado con el trabajo. El burnout es un fenómeno ocupacional reconocido por la Organización Mundial de la Salud y aparece cuando ya no logras recuperarte ni siquiera después de descansar. Empiezas a sentir menos motivación, disminuye tu rendimiento y el agotamiento se vuelve permanente.”

¿Cómo diferenciar el burnout de un cansancio normal?

“La principal diferencia es que el cansancio mejora con el descanso. En el burnout eso no sucede. Aunque duermas o tomes vacaciones, el agotamiento continúa. Muchas personas incluso normalizan síntomas como el insomnio, el dolor de cabeza o el agotamiento constante, cuando en realidad son señales de que necesitan ayuda profesional.”

¿Qué hábitos ayudan a prevenir el burnout?

“Dormir lo suficiente, hacer actividad física, tomar pausas durante la jornada laboral, organizar mejor el tiempo, dedicar espacio a los hobbies y aprender a poner límites. También recomiendo programar la hora de la comida, recordar tomar agua y practicar ejercicios de respiración. Son acciones pequeñas que, con constancia, hacen una gran diferencia.”

¿Qué papel tienen las pausas durante la jornada laboral?

“Son fundamentales. Muchas veces seguimos intentando resolver un problema cuando lo mejor sería levantarnos cinco minutos, caminar o tomar agua. Regresar con la mente despejada mejora la concentración y la productividad. Incluso técnicas como Pomodoro pueden ayudar a organizar mejor el trabajo.”

¿Qué le recomendarías a alguien que siente que está llegando al agotamiento?

“Que no espere a sentirse completamente rebasado. Es importante detenerse, identificar qué está generando ese desgaste, priorizar el descanso y pedir ayuda cuando sea necesario. Buscar apoyo profesional no es una señal de debilidad; al contrario, forma parte del autocuidado. Siempre digo que el bienestar es preventivo: no debemos esperar a que nuestro cuerpo nos obligue a detenernos.”

“El burnout va más allá del cansancio: es sentir que ya no puedes más emocional y mentalmente”

No se trata de convertir el bienestar en otra obligación que genere presión. Se trata de encontrar pequeñas acciones posibles y repetirlas con constancia. Algunos hábitos muy recomendables son:

  • Hacer pausas breves durante el día para respirar, caminar o estirarse.
  • Establecer horarios constantes para dormir y despertar.
  • Evitar pantallas al menos 30 minutos antes de dormir.
  • Hacer ejercicio o moverte. Si es con una actividad que disfrutas, mejor.
  • Comer a horarios regulares e hidratarte.
  • Hablar con alguien de confianza cuando algo te rebasa.
  • Poner límites a tareas o compromisos cuando ya no tienes espacio mental.
  • Practicar ejercicios de respiración, relajación muscular o meditación.

También existen técnicas de relajación que ayudan a disminuir la respuesta del estrés. Estas prácticas favorecen un estado de calma al ralentizar la respiración, reducir la presión arterial y disminuir la frecuencia cardiaca. Actividades como el yoga o simplemente hacer una pausa para respirar profundamente pueden generar un efecto positivo casi de inmediato.

La clave está en escuchar las señales antes de que el cuerpo te obligue a detenerte. Si el estrés, la tristeza, la ansiedad, el insomnio, la irritabilidad o la falta de concentración duran dos semanas o más y afectan tus actividades normales, mejor busca ayuda.

Como conclusión, Brenda Castro considera que el bienestar no significa resistir más, sino reconocer cuándo es momento de hacer una pausa. No se construye al llegar al límite, sino todos los días, a través de pequeñas decisiones que cuidan la salud cerebral, fortalecen el equilibrio emocional y nos ayudan a recuperar la energía para afrontar los retos cotidianos.

Fuentes:

Publicado el por

¿Te fue útil este artículo?

Gracias por tu respuesta

Te recomendamos seguir explorando nuestros contenidos seleccionados para ti.

Ir al artículo recomendado