La lactancia materna aporta beneficios para la salud física y emocional del bebé y de la madre durante los primeros meses de vida. Sin embargo, alrededor de esta etapa también existen muchos mitos. Conocerlos y reconocer que cada experiencia es distinta permite tomar decisiones informadas, respetuosas y acompañadas.
Los primeros meses de vida de una persona son importantes porque representan la etapa de adaptación tanto para el bebé como para la mamá. Mientras el recién nacido comienza a descubrir el mundo, el cuerpo materno atraviesa un proceso de recuperación física, cambios hormonales y una transformación emocional que requiere tiempo, paciencia, comprensión y acompañamiento.
En México, sólo uno de cada tres bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva. Por su impacto en la salud y el desarrollo, la lactancia materna puede ser una aliada importante durante esta etapa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla, junto con alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, según las necesidades y decisiones de cada familia.
“No existe una única forma de vivir la lactancia. Cada experiencia merece respeto y acompañamiento. ”
Beneficios para el bebé y la mamá
La leche materna contiene los nutrientes que el bebé necesita para crecer y desarrollarse durante sus primeros meses. Además, aporta anticuerpos que fortalecen su sistema inmunológico y ayudan a disminuir el riesgo de infecciones respiratorias, gastrointestinales y de oído, entre otras enfermedades.
A largo plazo, también se asocia la lactancia con un mejor desarrollo cognitivo y con una menor probabilidad de presentar sobrepeso, obesidad y diabetes durante la infancia y la vida adulta.
Para las madres, los beneficios también son importantes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), amamantar favorece la liberación de oxitocina, una hormona que ayuda a la contracción del útero después del parto, contribuyendo a una recuperación física más rápida y disminuyendo el riesgo de hemorragias posparto. Asimismo, la evidencia científica muestra que una lactancia prolongada puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario, además de favorecer el vínculo afectivo entre madre e hijo.
Los retos de la lactancia
Aunque suele hablarse de la lactancia como algo natural que ocurre en la vida, esto no significa que siempre sea sencillo. Durante los primeros días pueden presentarse dolor, dificultades durante las tomas, dudas sobre la cantidad de leche, cansancio extremo o frustración.
A esto se suman los cambios hormonales propios del posparto, la falta de sueño, la recuperación física y, en muchos casos, la presión social por vivir este momento como si tuviera que ser "perfecto". Por esto, el acompañamiento de profesionales de la salud, consultoras de lactancia y una red de apoyo integrada por pareja, familiares o personas cercanas hará una gran diferencia para la madre.
“El acompañamiento de profesionales de la salud y de una red de apoyo puede hacer una gran diferencia durante esta etapa.”
Cuidar la salud emocional de la mamá en este proceso también forma parte del bienestar del bebé. Pedir ayuda cuando se necesita, descansar siempre que sea posible y compartir las responsabilidades del cuidado son acciones que benefician a toda la familia.
Mitos y realidades sobre la lactancia materna
Existen muchas creencias sobre la lactancia que pueden generar confusión, y estas son algunas de las más frecuentes:
Mito: "Si tengo los pechos pequeños produciré menos leche."
Realidad: El tamaño de los senos no determina la cantidad de leche que una mujer puede producir.
Mito: "Si el bebé llora es porque mi leche no lo alimenta."
Realidad: El llanto puede deberse a muchas razones, como sueño, necesidad de contacto o incomodidad. No siempre significa que la leche sea insuficiente.
Mito: "Después de los seis meses la leche materna ya no sirve."
Realidad: La leche materna continúa aportando nutrientes, anticuerpos y beneficios inmunológicos incluso después de iniciar la alimentación complementaria.
Mito: "Todas las mujeres viven la lactancia de la misma manera."
Realidad: Cada experiencia es distinta. Algunas madres amamantan con facilidad; otras enfrentan retos físicos, emocionales o médicos que requieren apoyo especializado o las llevan a tomar decisiones diferentes.
Promover la lactancia materna no significa imponer una única forma de alimentar a un bebé. Significa ofrecer información basada en evidencia, facilitar el acceso a profesionales de la salud y construir entornos donde las madres se sientan acompañadas, escuchadas y respetadas.
Acompañar la maternidad también significa brindar información confiable, crear redes de apoyo y respetar las decisiones de cada familia.
Cuidar la vida también implica brindar apoyo, comprensión y herramientas para transitar una de las etapas más importantes de la familia.
Fuentes: