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Reyes y Magos para el ahorro familiar

Siguen estas seis estrategias todo el año para prepararse antes de la época. ¿O de qué otra forma podrían los Reyes atender los pedidos de millones de niños, desde hace siglos?

En la madrugada del 6 de enero de cada año la magia vuelve a ocurrir: junto al zapato aparece el regalo más deseado, justo como se escribió en la carta de petición.

Ese día los niños no dejan de jugar. Sus padres, por otra parte, suelen pensar: ¿Cómo harán los Reyes Magos para atender todos sus pedidos con puntualidad? Esos sabios de Oriente sí que saben ahorrar para lograrlo. Tenemos algunas de sus mejores claves financieras:

1. Empiezan el 7 de enero.

Saben que los regalos no pueden construirse de un día para otro. Así que comienzan su acopio de materiales y recursos en cuanto pasan estas fiestas, para reunirlos gradualmente.

2. Rechazan las comisiones indeseables.

Para que el dinero no se les vaya en “poquitos”, los Reyes del Ahorro usan los cajeros automáticos que no les causan comisiones, administran a tiempo sus pagos de servicios públicos y evitan los mínimos en sus cuentas. Todo para que no haya fugas en sus bolsillos.

3. Evitan las golosinas.

La comida chatarra no solo es embajadora de una incorrecta nutrición, sino que roba recursos de los monederos. Así que los Reyes depositan en una alcancía ese dinero que no se gastan y al cabo de un año lo convierten en regalos para niños.

4. Cancelan lo que no utilizan.

El peor servicio que se contrata es el que no se usa. Los Magos ocupan lo que tienen o lo ajustan según sus necesidades. Si de plano no lo requieren, pues lo eliminan.

5. Son parte de la economía compartida.

Ejemplo de la generosidad, estos personajes comparten entre sí sus sistemas de transporte y hacen compras conjuntas para aprovechar los precios al mayoreo.

6. Hecho en casa.

Los Reyes Magos preparan sus alimentos en sus tiendas en el desierto y en sus cabañas la mayor parte de las veces, pues saben que comer fuera implica un gasto más grande.

Lo más interesante de todo es que estos personajes toman ese dinero que no se gastaron en “detallitos” y lo depositan en una cuenta que les da rendimientos. Lo tienen reservado para sus próximas compras de enero. Nos han dicho que, además, aprovechan las temporadas de descuentos para surtirse.

Unos magos de las finanzas personales.

Fuentes: Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).