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Los nuevos papeles de papá

Dedicar tiempo a los hijos, convivir con la familia y ser más cariñoso son tres de las virtudes de la figura paterna del Siglo XXI

Ser papá implica relaciones familiares placenteras, basadas en el afecto y el respeto por los demás. Los beneficios son muchos y son para todos los miembros de la familia: papá se divierte al pasar más tiempo con sus hijos e hijas, da y recibe muchas demostraciones de cariño, participa en las tareas de la casa.

Tanto así, que los expertos en sociología ya le llaman a esta forma de vincularse “la nueva parternidad” y señalan que se ha dado, en gran parte, por la modernización de los sistemas económicos que han promovido la incorporación de la mujeres al mercado laboral, cambiando la forma de las familias.

En este proceso, los papás ganaron en afecto y compañía. Las parejas funcionan como en un equipo, una asociación que disfruta equitativamente del cuidado de los hijos. Si a alguien le queda alguna duda, le daremos una prueba de fácil verificación: cada día son más los lugares público -estadios, restaurantes y cines, por nombrar tres- que ya instalaron cambiadores para bebés en los baños de hombres.

Un papá entusiasta y participativo que vive la paternidad del Siglo XXI: se implica más con la vida diaria de sus hijos, es afectuoso y demostrativo.

Celebrar el Día del Padre surgió en 1910, Estados Unidos; 117 años después, el papel del padre es de mayor compromiso con las labores domésticas y está más al tanto del desarrollo y cuidado de sus hijos.