4

minutos de
lectura

Cuando lo micro hace la enorme diferencia

ABC de inclusión financiera: la tecnología y los servicios económicos ayudan a combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida en todo el mundo

Entre las economías menos desarrolladas hay un objeto de apenas unos centímetros de alto y unos gramos de peso que les ha ayudado a impulsar el crecimiento de su población menos favorecida. Hablamos del teléfono celular, instrumento que cada vez es más usado en África, América Latina y Asia para el progreso financiero de sus habitantes.

Para las poblaciones marginales es difícil que lleguen los servicios financieros a través de sucursales e infraestructura. Pero en los celulares, a través de aplicaciones y mensajería cada vez pueden administrarse más opciones de pago, obtención de créditos y contratación de seguros.

Por eso, el teléfono celular hoy se ocupa como una herramienta de inclusión financiera, es decir, una fuente para incluir a todas aquellas personas que, de otra manera, no tienen acceso al sistema económico formal.

Esta carencia alienta diversas formas de pobreza: las empresas no pueden obtener créditos para crecer, los emprendedores no tienen financiamiento, los consumidores no pueden recibir dinero o hacer compras a proveedores con mejores precios.

De ahí que incluir financieramente a todas las personas es una meta que se han puesto países de todo el mundo. Y han encontrado en la tecnología celular un camino accesible para lograrlo.

Microseguros y nanocréditos

Pero la tecnología, por sí misma, no es una solución sino un soporte para los servicios financieros.

El mejor ejemplo en este sentido es el que han dado los microseguros. No se trata de seguros pequeños, sino de un esquema en el que se diseñan productos de protección agrícola, de Vida y de Salud, principalmente, para que las comunidades puedan adquirirlos al precio que pueden pagar y en conjunto formen un fondo que les permita enfrentar eventualidades, de tal manera que no dispongan de patrimonio que tienen. Esto es un pilar financiero para ellos.

También los nanocréditos representan un soporte para esos bolsillos. Se trata de préstamos de bajo monto a los que las personas pueden acceder a través de teléfonos celulares. Al este de África, por ejemplo, este es un factor revolucionario en estos días, pues sus habitantes obtienen ayuda financiera y también pueden irla pagando con su propio teléfono.

A medida que estas formas de pago vayan propagándose entre los micro y pequeños negocios las economías se fortalecerán todavía más, pues podrán hacer transacciones sin que haya dinero físico de por medio, que resulta más inseguro de manejar y difícil de conseguir cuando se vive a cientos de kilómetros de un centro financiero.

La inclusión financiera contribuye al abatimiento de la pobreza: genera cultura de ahorro, formaliza la economía, distribuye vías de ingreso, alfabetiza. En los últimos cinco años, África es el país que más ha crecido en este sentido, sin embargo, es un movimiento que ha favorecido a todas las naciones.

Hoy ese progreso se representa por factores pequeños que hacen enormes diferencias: un celular, nanocréditos y microseguros.

 

Fuentes consultadas: Center for Financial Inclusion; Reporte “Construyendo la aceptación del pago electrónico en la base de la pirámide para avanzar la inclusión financiera”, de MasterCard. Reporte Nacional de Inclusión Financiera de la CNBV, junio de 2017.