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Ahorrar para invertir

Términos como ahorro, rendimiento, inversión o plazo no son nada complicados y forman parte del vocabulario cotidiano que te conviene aprender.

Las finanzas son una rama de la economía que se encarga de la administración del dinero, cómo se genera, cómo se multiplica y cómo se protege. En este sentido, ahorrar es una de las decisiones financieras más importantes y con mayor impacto en la vida de las personas. Los ahorros a corto plazo son el recurso con el que una familia puede hacer frente a imprevistos y emergencias, desde una enfermedad hasta un accidente de trabajo.

A mediano y largo plazo, tus ahorros te permiten lograr metas como estudiar una carrera profesional o viajar.
El hábito de ahorrar puede sonar como una hazaña si consideramos que 71% de los mexicanos tiene dificultades para llegar con dinero al final del mes, según el estudio Capacidades Financieras en México: Resultados de la encuesta nacional sobre comportamientos, actitudes y conocimientos financieros del Banco Mundial.

Un buen hábito

“Ahorrar no es lo que guardas después de gastar, sino lo que apartas antes de gastar”, dice Luis Ernesto Gutiérrez, experto en finanzas personales dice que cuando ahorrar se vuelve un hábito se vuelve un concepto más en el presupuesto mensual, con la misma importancia que el de pago de la luz, la hipoteca o cualquier otro servicio.

“Es una decisión consciente y vital que no debería formar parte de los propósitos de Año Nuevo, como ir al gym o bajar de peso sino ser una constante”, dice Gutiérrez. La mitad de los mexicanos ahorra de manera informal, señala la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Los lugares más comunes para depositar esos recursos son:

 

Ahorrar no es lo que guardas después de gastar, sino lo que apartas antes de gastar.

El siguiente paso

Una vez que se adquiere el hábito de ahorro, el siguiente paso es invertir. Cuando reúnes cierto dinero y descubres la satisfacción de haberlo logrado, la evolución natural es el deseo de invertir para hacer crecer ese ahorro. Invertir significa poner el dinero a trabajar para producir rendimientos. Hay seguros que además de protección ante una eventualidad determinada también funcionan como instrumento de inversión.


Estos esquemas consisten en un fondo base que genera rendimientos con tasas fijas que dependen del plan contratado y tienen un plazo riguroso de ahorro. El  objetivo es lograr metas a largo plazo, como la educación de tus hijos o tu jubilación. Los beneficiarios de estos seguros operan bajo la supervisión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro y la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, que vigilan que los rendimientos y condiciones de los convenios cumplan con lo que establecen las leyes mexicanas.